martes, 29 de marzo de 2022


   




ENSEÑAR LITERATURA

 La enseñanza de la literatura resulta muy sensible a los cambios producidos en los mecanismos de producción cultural y de cohesión social de los distintos momentos históricos. 

A través de la educación literaria se conseguirá la capacidad de análisis, el manejo del lenguaje y el sentido de criticidad. A una sociedad que lee no se le podrá vender cualquier cosa.

   “Entiendo por literatura no un cuerpo o una serie de obras, ni siquiera un sector de comercio o de enseñanza, sino la grafía compleja de las marcas de una práctica, la práctica de escribir. Veo entonces en ella esencialmente al texto, es decir, al tejido de significantes que constituye la obra, puesto que el texto es el afloramiento mismo de la lengua, y que es dentro de la lengua donde la lengua debe ser combatida, descarriada: no por el mensaje del cual es instrumento, sino por el juego de las palabras cuyo teatro constituye. Puedo entonces decir indiferentemente: literatura, escritura o texto. Las fuerzas de libertad que se hallan en la literatura no dependen de la persona civil, del compromiso político escritor, que después de todo no es más que un ‘señor’ entre otros, ni inclusive del contenido doctrinario de su obra, sino del trabajo de desplazamiento que ejerce sobre la lengua: desde este punto de vista, Céline es tan importante como Hugo, Chateaubriand o Zola. Lo que aquí trato de señalar es una responsabilidad de la forma; pero esta responsabilidad no puede evaluarse en términos ideológicos; por ello las ciencias de la ideología siempre han gravitado tan escasamente sobre ella. De estas fuerzas de la literatura quiero indicar tres, que ordenaré bajo tres conceptos griegos: Mathesis, Mímesis, Semiosis” (Cfr. BARTHES 2007). 

EL MODERNISMO

 

El modernismo se desarrolla entre los años 1880-1914. Esta escuela busca separarse de la burguesía y su materialismo, por medio de un arte refinado y estetizante. Con respecto al lenguaje, el Modernismo reacciona contra el retoricismo, el descuido formal del Romanticismo y la "vulgaridad" del Realismo y del Naturalismo.

 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA EN EL MODERNISMO

 

Las principales características del modernismo son: El rechazo de la realidad cotidiana, ante la cual el escritor puede huir en el tiempo o en el espacio. Muchos de los poemas se desarrollan en lugares exóticos y lejanos.

Aquí te menciono 9 características que un poema del modernismo debe tener:

 

  •        La importancia de la estética
  •        Lenguaje pulcro y muy cuidado
  •        Una corriente multidisciplinar
  •        Rechazo a la realidad
  •        Abundante preciosismo
  •        Actitud melancólica
  •       Poemas muy musicales
  •        Influencia de la mitología grecolatina

 

¿Por qué un poema es modernista?

En esencia, el modernismo se basa en el rechazo a la realidad cotidiana y a todo aquello mundano o "poco elevado". Con su obra, el poeta pretende escapar de su tiempo o de su espacio, evocando épocas mejores y paisajes exóticos e ideales.

 

REPRESENTANTES

Son muchos los autores iberoamericanos que han cultivado este estilo, siendo los más importantes:

RUBEN DARÍO

POEMA

Venus

Venus está incluido en la obra más celebrada de Rubén Darío: Azul…, publicada en 1888. Se trata de un soneto en verso de arte mayor. En este, Rubén Darío alude al amor incierto, a la distancia insondable entre los amantes, cuyas realidades ajenas parecen imposibles de saldar.

En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.

"¡Oh, reina rubia! -díjele, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia a ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,

y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar".
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.



REVISTA DE CRITICA LITERARIA LATINOAMERICANA Año XXVII, Nº 54. Lima-Hanover, 2do. Semestre del 2001; pp. 253-254 Ç

RESEÑAS


 Álvaro Salvador Jofré (editor). Rubén Darío. Prosas Profanas y otros poemas. Madrid: Akal 1999. 183 páginas. Álvaro Salvador, Profesor Titular de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Granada – España, y especialista en la poesía de Rubén Darío (véase su libro Rubén Darío y la moral estética de 1986 y su reedición de Azul y Cantos de vida y esperanza de 1992), ofrece aquí una nueva edición comentada de las Prosas Profanas y otros poemas de Darío. Lo nuevo de esta edición no es la compilación de los poemas, ya que en esto Salvador se ha basado en el excelente trabajo de Ernesto Mejía Sánchez, cuya edición de 1977 se atiene directamente a la versión definitiva publicada por el poeta en 1901. Lo nuevo consiste más bien en la preparación didáctica de las Prosas Profanas para un “lector medio, estudiante o simplemente aficionado a la poesía” (p. 39). Para este fin, Salvador ha elaborado un “cuadro cronológico” de más de treinta páginas y ha añadido a los poemas una serie de notas muy útiles. Un “estudio preliminar”, una bibliografía y un glosario que enfoca los términos especiales más usados por Darío complementan la parte introductoria del editor. Desde una perspectiva académica habría que lamentar que los capítulos del estudio preliminar que tratan la biografía de Darío y su relación con la poesía hispánica son relativamente cortos y ofrecen escasa información para un lector especializado. Lo mismo hay que decir del cuadro cronológico y el glosario. Sin embargo, esto no puede llevar a una crítica negativa de la edición ya que el objetivo de Salvador es la introducción del lector medio a la obra dariana, es decir, hay que evaluarla más bien como obra didáctica que como obra académica. Desde una perspectiva didáctica es notoria la brevedad de los apuntes biográficos al tratar la época argentina (en la cual Darío produce las Prosas Profanas), y la bibliografía resulta poco actualizada. Para ser una obra introductoria para estudiantes, un punto particularmente problemático es que la bibliografía acerca de “Historia y sociedad” no menciona ni un título de los años noventa, y que en la parte general acerca del modernismo aparecen como obras más recientes dos textos de 1990. Se mencionan los títulos recientes más conocidos acerca de la obra rubendarista, por ejemplo el excelente trabajo de José María Martínez sobre Los espacios poéticos de Rubén Darío (1995), pero desgraciadamente hay poca discusión de estas obras en el estudio preliminar de Salvador. Sin embargo, como obra de iniciación para estudiantes y aficionados a la poesía de Darío, la edición de Salvador ofrece muchas ayudas muy útiles para la comprensión de las Prosas Profanas. Hemos acentuado ya la utilidad del comentario de los poemas en las notas a pie de página, del cuadro cronológico y del glosario, y deberíamos mencionar también el excelente análisis ejemplar de las Prosas Profanas que Salvador ofrece al final de su estudio preliminar en el capítulo “El misterio de las rosas profanas”. Ésta sí es una buena introducción a las Prosas Profanas que prepara el análisis de los poemas por parte del lector. Todos estos aspectos positivos exceden notablemente a los puntos débiles de la obra. Además hay que constatar que actualmente no hay otra edición que ofrezca mayor ayuda al lector medio. El estudio preliminar y la bibliografía de Salvador necesitan actualizarse pero, una vez admitida esta deficiencia, la edición constituye una base firme para el trabajo diario del lector medio con los poemas de Darío.



JOSÉ ASUNCIÓN SILVA





POEMA

          Poema Crisálidas


                                         

Cuando enferma la niña todavía

salió cierta mañana

y recorrió, con inseguro paso

la vecina montaña,

trajo, entre un ramo de silvestres flores

oculta una crisálida,

que en su aposento colocó, muy cerca

de la camita blanca…

 

Unos días después, en el momento

en que ella expiraba,

y todos la veían, con los ojos

nublados por las lágrimas,

en el instante en que murió, sentimos

leve rumor de älas

y vimos escapar, tender al vuelo

por la antigua ventana

que da sobre el jardín, una pequeña

mariposa dorada…

 

La prisión, ya vacía, del insecto

busqué con vista rápida;

al verla vi de la difunta niña

la frente mustia y pálida,

y pensé ¿si al dejar su cárcel triste

la mariposa alada,

la luz encuentra y el espacio inmenso,

y las campestres auras,

al dejar la prisión que las encierra

qué encontrarán las almas?

El autor de este poema es el gran iniciador del modernismo hispanoamericano José Asunción Silva nació en Bogotá el 27 de noviembre de 1865, en el seno de una familia acomodada formada por Ricardo Silva Frade y Vicenta Gómez Diago. Estudió en el Colegio de San José y en el colegio Liceo de la Infancia. En 1878 dejo los estudios y comenzó a trabajar en el almacén de su padre, y empezó a escribir la poesía que más adelante recogería en el libro Intimidades. A fines de octubre de 1884 viajó a París, en esta época Silva lee copiosamente, vive con intensidad la vida sofisticada de París y viaja a Londres y a Suiza. Este viaje marcará un cambio de rumbo en su poesía. En 1886 regresó a Bogotá transformado en un dandy parisino. En junio de 1887 murió su padre dejando el negocio en bancarrota. El poeta se enfrentó a la crisis económica, y tuvo fuerzas para iniciar la redacción de su novela De sobremesa. En enero de 1895 cuando regresaba a Colombia naufragó el vapor en el que viajaba, lo que hizo que perdiera sus manuscritos. Intentó reescribir algunas de las obras y reflotar su situación económica estableciendo una fábrica de baldosines que fracasa. En 1896 le pidió a su doctor que le marcara en el pecho el sitio exacto del corazón, y al día siguiente, el veinticuatro de mayo, fue encontrado muerto con un tiro en el pecho. El poema crisálidas es dedicado a Inés hermana de José Asunción Silva que muere a temprana edad debido a una enfermedad. El poema comienza cuando la niña encuentra la crisálida y piensa llevarla a su casa, la mantiene escondida para que sus padres no puedan deshacerse de ella. Al poco tiempo la niña muere, la casa está llena de dolor y tristeza. Con el fallecimiento de la niña la larva se convierte en mariposa y se va de la casa. José Asunción se pregunta si al igual que la crisálida pasa a ser mariposa y se libera su hermana también lo ha hecho y piensa que en la vida eterna encontrará el alma de Inés. Con este poema con un fondo tan doloroso nos hace pensar que la vida es tan corta y se puede apagar en cuestión de segundos.

 

LEOPOLDO LUGONES


Poema Historia de mi muerte

 

Soñé la muerte y era muy sencillo:

Una hebra de seda me envolvía,

y a cada beso tuyo

con una vuelta menos me ceñía.

Y cada beso tuyo

era un día.

Y el tiempo que mediaba entre dos besos

una noche.

La muerte es muy sencilla.

 

Y poco a poco fue desenvolviéndose

la hebra fatal. Ya no la retenía

sino por un sólo cabo entre los dedos...

Cuando de pronto te pusiste fría,

y ya no me besaste...

Y solté el cabo, y se me fue la vida.

Poema escrito por Leopoldo Lugones el máximo representante del modernismo argentino y una de las figuras mas influyentes de la literatura hispanoamericana, obtuvo el premio nobel de Literatura en 1926. En 1928 fundó la Sociedad Argentina de Escritores. Su apoyo al golpe de Estado de 1930, la posterior desilusión que éste le produjo y quizás una profunda crisis sentimental lo llevaron a una depresión que culminó en su suicidio. Sus primeros pasos como escritor los dio en el ámbito del periodismo, como redactor en el periódico anarquista El Pensamiento Libre. Aunque casi de forma paralela comenzó a publicar su poesía, bajo el seudónimo, Gil Paz. Su interés por la política, lo llevó también a involucrarse en este terreno, aunque nunca descuidó su escritura. Lugones fue el primer narrador en escribir microrrelatos en español. Por todas estas razones, el día de su nacimiento se celebra en Argentina el día del escritor. Este poema de amor fue escrito en 1912 publicado en la colección de poema el libro fiel. Leopoldo Lugones quiso hablar sobre una extraña muerte muchos autores atribuyen que es de su suicidio que habla. Leopoldo Lugones en su poema nos cuenta la belleza del amor y como morimos por dentro cuando una relación se termina ya que esto marca muy duro a una persona no solo por meses. Leopoldo nos refleja lo que se siente cuando una relación va muriendo poco a poco, lo que fue un amor puro termina perdiéndose y se vuelve monótono. Nos deja en claro que la mayor decepción de los humanos es la muerte del amor.   


ALFONSINA STORNI



Poemas 

Letanías de la tierra muerta 


Llegará un día en que la raza humana

Se habrá secado como planta vana,

 

Y el viejo sol en el espacio sea

Carbón inútil de apagada tea.

 

Llegará un día en que el enfriado mundo

Será un silencio lúgubre y profundo:

 

Una gran sombra rodeará la esfera

Donde no volverá la primavera;

 

La tierra muerta, como un ojo ciego,

Seguirá andando siempre sin sosiego,

 

Pero en la sombra, a tientas, solitaria,

Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.

 

Sola, con sus criaturas preferidas

En el seno cansadas y dormidas.

 

(Madre que marcha aún con el veneno

de los hijos ya muertos en el seno.)

 

Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros

Soportará sobre los muertos hombros.

 

Desde allí arriba, negra la montaña

La mirará con expresión huraña.

 

Acaso el mar no será más que un duro

Bloque de hielo, como todo oscuro.

 

Y así, angustiado en su dureza, a solas

Soñará con sus buques y sus olas,

 

Y pasará los años en acecho

De un solo barco que le surque el pecho.

 

Y allá, donde la tierra se le aduna,

Ensoñará la playa con la luna,

 

Y ya nada tendrá más que el deseo,

Pues la luna será otro mausoleo.

 

En vano querrá el bloque mover bocas

Para tragar los hombres, y las rocas

 

Oír sobre ellas el horrendo grito

Del náufrago clamando al infinito:

 

Ya nada quedará; de polo a polo

Lo habrá barrido todo un viento solo:

 

Voluptuosas moradas de latinos

Y míseros refugios de beduinos;

 

Oscuras cuevas de los esquimales

Y finas y lujosas catedrales;

 

Y negros, y amarillos y cobrizos,

Y blancos y malayos y mestizos

Se mirarán entonces bajo tierra

Pidiéndose perdón por tanta guerra.

 

De las manos tomados, la redonda

Tierra, circundarán en una ronda.

 

Y gemirán en coro de lamentos:

¡Oh cuántos vanos, torpes sufrimientos!

 

La tierra era un jardín lleno de rosas

Y lleno de ciudades primorosas;

 

Se recostaban sobre ríos unas,

Otras sobre los bosques y lagunas.

 

Entre ellas se tendían finos rieles,

Que eran a modo de esperanzas fieles,

 

Y florecía el campo, y todo era

Risueño y fresco como una pradera;

 

Y en vez de comprender, puñal en mano

Estábamos, hermano contra hermano;

, blancos huesos, la redonda

Tierra rodeamos en hermana ronda.

 

Y de la humana, nuestra llamarada,

¡Sobre la tierra en pie no queda nada!

 

* * *

 

Pero quién sabe si una estatua muda

De pie no quede aún sola y desnuda.

 

Y así, surcando por las sombras, sea

El último refugio de la idea.

 

El último refugio de la forma

Que quiso definir de Dios la norma

 

Y que, aplastada por su sutileza,

Sin entenderla, dio con la belleza.

 

Y alguna dulce, cariñosa estrella,

Preguntará tal vez: ¿Quién es aquélla?

 

¿Quién es esa mujer que así se atreve,

Sola, en el mundo muerto que se mueve?

 

Y la amará por celestial instinto

Hasta que caiga al fin desde su plinto.

 

Y acaso un día, por piedad sin nombre

Hacia esta pobre tierra y hacia el hombre,

 

La luz de un sol que viaje pasajero

Vuelva a incendiarla en su fulgor primero,

Y le insinúe: Oh fatigada esfera:

¡Sueña un momento con la primavera!

 

Absórbeme un instante: soy el alma

Universal que muda y no se calma...

 

¡Cómo se moverán bajo la tierra

Aquellos muertos que su seno encierra!

 

¡Cómo pujando hacia la luz divina

Querrán volar al que los ilumina!

 

Mas será en vano que los muertos ojos

Pretendan alcanzar los rayos rojos.

 

¡En vano! ¡En vano!... ¡Demasiado espesas

Serán las capas, ay, sobre sus huesas!...

 

Amontonados todos y vencidos,

Ya no podrán dejar los viejos nidos,

 

Y al llamado del astro pasajero,

Ningún hombre podrá gritar: ¡Yo quiero!...

 

 

 Este poema fue escrito por la emblemática escritora Alfonsina Storni, quien luchó arduamente para dejarnos su legado en la literatura.

Alfonsina Storni

 

(Capriasca, Suiza, 1892 - Mar del Plata, Argentina, 1938) Poetisa argentina de origen suizo. Alfonsina Storni pasó a ocupar un lugar destacado en el panorama literario hispanoamericano por la fuerza con que aparece en sus versos la afirmación de una mirada femenina sobre el mundo. Junto a la chilena Gabriela Mistral y la uruguaya Juana de Ibarbourou, contemporáneas suyas, conformó la primera avanzadilla en la lucha de las mujeres por ocupar lugares de reconocimiento en los espacios de la literatura de América.

 

 

A los cuatro años se trasladó con sus padres a Argentina, y residió en Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. Se graduó como maestra, ejerció en la ciudad de Rosario y allí publicó poemas en las revistas Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Se trasladó luego a Buenos Aires y fue docente en el Teatro Infantil Lavardén y en la Escuela Normal de Lenguas Vivas.

 

En 1917 fue nombrada maestra directora del internado de Marcos Paz. Por esa época comenzó Alfonsina Storni a frecuentar los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo; colaboró en las publicaciones Caras y Caretas, Nosotros, Atlántida, La Nota y en el periódico La Nación. Compartió además la vida artística y cultural del grupo Anaconda con Horacio Quiroga y Enrique Amorín y obtuvo varios premios literarios.

 

En la década de 1930 viajó a Europa y participó de las reuniones del grupo Signos, donde asistían figuras importantes de las letras como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna. En 1938 participó en el homenaje que la Universidad de Montevideo brindó a las tres grandes poetisas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y ella misma. Víctima de una enfermedad terminal, el 25 de octubre de ese mismo año decidió suicidarse en Mar del Plata.

 

Madre soltera, hecho que no era aceptable en su época, Alfonsina Storni fue sin embargo la primera mujer reconocida entre los mayores escritores de aquel tiempo. Su trayectoria literaria evolucionó desde el romanticismo hacia el intimismo sintomático del modernismo crepuscular para desembocar en la vanguardia. El rasgo más característico de su producción fue un feminismo combativo en la línea que se observa en el poema Tú me quieres blanca, el cual se halla motivado por las relaciones problemáticas con el hombre, decisivas en la vida de la poetisa.

 

La obra poética de Alfonsina Storni se divide en dos etapas: a la primera, caracterizada por la influencia de los románticos y modernistas, corresponden La inquietud del rosal (1916), El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920) y Ocre (1920). La segunda etapa, caracterizada por una visión oscura, irónica y angustiosa, se manifiesta en Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).

 

Storni hizo también incursiones en la dramaturgia: en 1927 estrenó en el Teatro Cervantes El amo del mundo, y en 1931 aparecieron Dos farsas pirotécnicas, que incluían Cimbellina en 1900 y pico y Polixena y la cocinerita. En 1950 se editó Teatro infantil, pero varias de sus obras para niños permanecen inéditas. En 1936 colaboró en el IV Centenario de la fundación de Buenos Aires con el ensayo Desovillando la raíz porteña.

 

Las obras de Storni engloban su universo emocional, abordando lo cotidiano y dejando de lado recursos artificiosos. Hablaba del deseo femenino y de su derecho de independencia frente al hombre, y, también expresaba constantemente su obsesión por la muerte. Se trata de una artista extremadamente sensible, que mediante la escritura manifestó la necesidad de modificar una sociedad machista, utilizando un tono irónico para burlarse de sus preceptos. A partir de "Ocre" consigue consolidar su estilo al decidir aceptarse a sí misma por fuera de la mirada del hombre, y goza de reconocimiento tanto de sus pares como de sus lectores.

 

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografía de Alfonsina Storni». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/storni.htm

 

MANUEL PRADA 



 

José Manuel Prada

 

Manuel González Prada nació en Lima en 1848 y falleció en su mismo país setenta años más tarde.

Manuel era un acérrimo luchador de sus ideas políticas, ya desde temprana edad demostró una clara inclinación por el anarquismo y un deseo de luchar contra las corrupciones del sistema. Publicó numerosos ensayos en los que divulgaba sus ideas políticas, contrarias a todo régimen y sobre todo, absolutamente antirreligiosas.

 

Cuando en 1879 las tropas chilenas invadieron Perú, luego de haber luchado en las tropas de su patria defendiendo el territorio y ante la derrota sufrida, Manuel se encerró en su casa para demostrar su descontento. En los siguientes tres años no se movió de ella.

 

Consiguió que muchos jóvenes se le unieran y se convirtió en el líder de las nuevas generaciones, aportando sus dotes literarias y políticas al crecimiento de la juventud peruana.

 

Fue un apasionado lector del clasicismo español y el simbolismo francés y creó una poesía absolutamente renovada, donde el ritmo y la métrica cambiaron rotundamente; este nuevo rostro que le dio a la poesía jugando con sus formas recibió el nombre de Ortometría.

Publicó tres poemarios titulados "Minúsculas", "Presbiterianas" y "Trozos de vida".

Entre los poemas destacados de Prada, encontramos Amar sin ser querido.

POEMAS



Un dolor jamás dormido,

una gloria nunca cierta,

una llaga siempre abierta,

es amar sin ser querido.

 

Corazón que siempre fuiste

bendecido y adorado,

tú no sabes, ¡ay!, lo triste

de querer no siendo amado.

 

A la puerta del olvido

llama en vano el pecho herido:

Muda y sorda está la puerta;

que una llaga siempre abierta

es amar sin ser querido.

 








Alumnas: Sinia Bejarano
                 Yennsi Banegas
                 Katherin Armijo

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