La enseñanza de la literatura resulta muy sensible a los cambios producidos en los mecanismos de producción cultural y de cohesión social de los distintos momentos históricos.
A través de la
educación literaria se conseguirá la capacidad de análisis, el manejo del
lenguaje y el sentido de criticidad. A una sociedad que lee no se le podrá
vender cualquier cosa.
“Entiendo por literatura
no un cuerpo o una serie de obras, ni siquiera un sector de comercio o de
enseñanza, sino la grafía compleja de las marcas de una práctica, la práctica
de escribir. Veo entonces en ella esencialmente al texto, es decir, al tejido de
significantes que constituye la obra, puesto que el texto es el afloramiento
mismo de la lengua, y que es dentro de la lengua donde la lengua debe ser
combatida, descarriada: no por el mensaje del cual es instrumento, sino por el
juego de las palabras cuyo teatro constituye. Puedo entonces decir
indiferentemente: literatura, escritura o texto. Las fuerzas de libertad que se
hallan en la literatura no dependen de la persona civil, del compromiso
político escritor, que después de todo no es más que un ‘señor’ entre otros, ni
inclusive del contenido doctrinario de su obra, sino del trabajo de
desplazamiento que ejerce sobre la lengua: desde este punto de vista, Céline es
tan importante como Hugo, Chateaubriand o Zola. Lo que aquí trato de señalar es
una responsabilidad de la forma; pero esta responsabilidad no puede evaluarse
en términos ideológicos; por ello las ciencias de la ideología siempre han
gravitado tan escasamente sobre ella. De estas fuerzas de la literatura quiero
indicar tres, que ordenaré bajo tres conceptos griegos: Mathesis, Mímesis,
Semiosis” (Cfr. BARTHES 2007).
EL
MODERNISMO
El modernismo se desarrolla entre
los años 1880-1914. Esta escuela busca separarse de la burguesía y su
materialismo, por medio de un arte refinado y estetizante. Con respecto al
lenguaje, el Modernismo reacciona contra el retoricismo, el descuido formal del
Romanticismo y la "vulgaridad" del Realismo y del Naturalismo.
CARACTERÍSTICAS
DE LA POESÍA EN EL MODERNISMO
Las principales características
del modernismo son: El rechazo de la realidad cotidiana, ante la cual el
escritor puede huir en el tiempo o en el espacio. Muchos de los poemas se
desarrollan en lugares exóticos y lejanos.
Aquí te menciono 9
características que un poema del modernismo debe tener:
- La importancia de la estética
- Lenguaje pulcro y muy cuidado
- Una corriente multidisciplinar
- Rechazo a la realidad
- Abundante preciosismo
- Actitud melancólica
- Poemas muy musicales
- Influencia de la mitología grecolatina
¿Por qué un poema es modernista?
En esencia, el modernismo se basa
en el rechazo a la realidad cotidiana y a todo aquello mundano o "poco
elevado". Con su obra, el poeta pretende escapar de su tiempo o de su
espacio, evocando épocas mejores y paisajes exóticos e ideales.
REPRESENTANTES
Son muchos los autores iberoamericanos
que han cultivado este estilo, siendo los más importantes:
RUBEN DARÍO
POEMA
Venus
Venus está incluido en la obra más celebrada de Rubén Darío: Azul…, publicada en 1888. Se trata de un soneto en verso de arte mayor. En este, Rubén Darío alude al amor incierto, a la distancia insondable entre los amantes, cuyas realidades ajenas parecen imposibles de saldar.
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín."¡Oh, reina rubia! -díjele, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia a ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar".
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
JOSÉ ASUNCIÓN SILVA
POEMA
Poema Crisálidas
salió cierta mañana
y recorrió, con inseguro paso
la vecina montaña,
trajo, entre un ramo de silvestres flores
oculta una crisálida,
que en su aposento colocó, muy cerca
de la camita blanca…
Unos días después, en el momento
en que ella expiraba,
y todos la veían, con los ojos
nublados por las lágrimas,
en el instante en que murió, sentimos
leve rumor de älas
y vimos escapar, tender al vuelo
por la antigua ventana
que da sobre el jardín, una pequeña
mariposa dorada…
La prisión, ya vacía, del insecto
busqué con vista rápida;
al verla vi de la difunta niña
la frente mustia y pálida,
y pensé ¿si al dejar su cárcel triste
la mariposa alada,
la luz encuentra y el espacio inmenso,
y las campestres auras,
al dejar la prisión que las encierra
qué encontrarán las almas?
El autor de este poema es el gran iniciador del modernismo
hispanoamericano José Asunción Silva nació en Bogotá el 27 de noviembre de
1865, en el seno de una familia acomodada formada por Ricardo Silva Frade y
Vicenta Gómez Diago. Estudió en el Colegio de San José y en el colegio Liceo de
la Infancia. En 1878 dejo los estudios y comenzó a trabajar en el almacén de su
padre, y empezó a escribir la poesía que más adelante recogería en el libro
Intimidades. A fines de octubre de 1884 viajó a París, en esta época Silva lee
copiosamente, vive con intensidad la vida sofisticada de París y viaja a
Londres y a Suiza. Este viaje marcará un cambio de rumbo en su poesía. En 1886
regresó a Bogotá transformado en un dandy parisino. En junio de 1887 murió su
padre dejando el negocio en bancarrota. El poeta se enfrentó a la crisis
económica, y tuvo fuerzas para iniciar la redacción de su novela De sobremesa. En
enero de 1895 cuando regresaba a Colombia naufragó el vapor en el que viajaba,
lo que hizo que perdiera sus manuscritos. Intentó reescribir algunas de las
obras y reflotar su situación económica estableciendo una fábrica de baldosines
que fracasa. En 1896 le pidió a su doctor que le marcara en el pecho el sitio
exacto del corazón, y al día siguiente, el veinticuatro de mayo, fue encontrado
muerto con un tiro en el pecho. El poema crisálidas es dedicado a Inés hermana
de José Asunción Silva que muere a temprana edad debido a una enfermedad. El
poema comienza cuando la niña encuentra la crisálida y piensa llevarla a su
casa, la mantiene escondida para que sus padres no puedan deshacerse de ella.
Al poco tiempo la niña muere, la casa está llena de dolor y tristeza. Con el
fallecimiento de la niña la larva se convierte en mariposa y se va de la casa. José
Asunción se pregunta si al igual que la crisálida pasa a ser mariposa y se
libera su hermana también lo ha hecho y piensa que en la vida eterna encontrará
el alma de Inés. Con este poema con un fondo tan doloroso nos hace pensar que
la vida es tan corta y se puede apagar en cuestión de segundos.
LEOPOLDO LUGONES
Soñé la muerte y era muy sencillo:
Una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo
era un día.
Y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche.
La muerte es muy sencilla.
Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por un sólo cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste...
Y solté el cabo, y se me fue la vida.
Poema escrito por Leopoldo Lugones el máximo representante del
modernismo argentino y una de las figuras mas influyentes de la literatura
hispanoamericana, obtuvo el premio nobel de Literatura en 1926. En 1928 fundó
la Sociedad Argentina de Escritores. Su apoyo al golpe de Estado de 1930, la
posterior desilusión que éste le produjo y quizás una profunda crisis
sentimental lo llevaron a una depresión que culminó en su suicidio. Sus
primeros pasos como escritor los dio en el ámbito del periodismo, como redactor
en el periódico anarquista El Pensamiento Libre. Aunque casi de forma paralela
comenzó a publicar su poesía, bajo el seudónimo, Gil Paz. Su interés por la
política, lo llevó también a involucrarse en este terreno, aunque nunca
descuidó su escritura. Lugones fue el primer narrador en escribir microrrelatos
en español. Por todas estas razones, el día de su nacimiento se celebra en
Argentina el día del escritor. Este poema de amor fue escrito en 1912 publicado
en la colección de poema el libro fiel. Leopoldo Lugones quiso hablar
sobre una extraña muerte muchos autores atribuyen que es de su suicidio que
habla. Leopoldo Lugones en su poema nos cuenta la belleza del amor y como
morimos por dentro cuando una relación se termina ya que esto marca muy duro a
una persona no solo por meses. Leopoldo nos refleja lo que se siente cuando una
relación va muriendo poco a poco, lo que fue un amor puro termina perdiéndose y
se vuelve monótono. Nos deja en claro que la mayor decepción de los humanos es
la muerte del amor.
ALFONSINA STORNI
Poemas
Letanías de
la tierra muerta
Llegará un día en que la raza humana
Se habrá secado como planta vana,
Y el viejo sol en el espacio sea
Carbón inútil de apagada tea.
Llegará un día en que el enfriado
mundo
Será un silencio lúgubre y profundo:
Una gran sombra rodeará la esfera
Donde no volverá la primavera;
La tierra muerta, como un ojo ciego,
Seguirá andando siempre sin sosiego,
Pero en la sombra, a tientas,
solitaria,
Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una
plegaria.
Sola, con sus criaturas preferidas
En el seno cansadas y dormidas.
(Madre que marcha aún con el veneno
de los hijos ya muertos en el seno.)
Ni una ciudad de pie... Ruinas y
escombros
Soportará sobre los muertos hombros.
Desde allí arriba, negra la montaña
La mirará con expresión huraña.
Acaso el mar no será más que un duro
Bloque de hielo, como todo oscuro.
Y así, angustiado en su dureza, a
solas
Soñará con sus buques y sus olas,
Y pasará los años en acecho
De un solo barco que le surque el
pecho.
Y allá, donde la tierra se le aduna,
Ensoñará la playa con la luna,
Y ya nada tendrá más que el deseo,
Pues la luna será otro mausoleo.
En vano querrá el bloque mover bocas
Para tragar los hombres, y las rocas
Oír sobre ellas el horrendo grito
Del náufrago clamando al infinito:
Ya nada quedará; de polo a polo
Lo habrá barrido todo un viento solo:
Voluptuosas moradas de latinos
Y míseros refugios de beduinos;
Oscuras cuevas de los esquimales
Y finas y lujosas catedrales;
Y negros, y amarillos y cobrizos,
Y blancos y malayos y mestizos
Se mirarán entonces bajo tierra
Pidiéndose perdón por tanta guerra.
De las manos tomados, la redonda
Tierra, circundarán en una ronda.
Y gemirán en coro de lamentos:
¡Oh cuántos vanos, torpes
sufrimientos!
La tierra era un jardín lleno de
rosas
Y lleno de ciudades primorosas;
Se recostaban sobre ríos unas,
Otras sobre los bosques y lagunas.
Entre ellas se tendían finos rieles,
Que eran a modo de esperanzas fieles,
Y florecía el campo, y todo era
Risueño y fresco como una pradera;
Y en vez de comprender, puñal en mano
Estábamos, hermano contra hermano;
, blancos huesos, la redonda
Tierra rodeamos en hermana ronda.
Y de la humana, nuestra llamarada,
¡Sobre la tierra en pie no queda
nada!
* * *
Pero quién sabe si una estatua muda
De pie no quede aún sola y desnuda.
Y así, surcando por las sombras, sea
El último refugio de la idea.
El último refugio de la forma
Que quiso definir de Dios la norma
Y que, aplastada por su sutileza,
Sin entenderla, dio con la belleza.
Y alguna dulce, cariñosa estrella,
Preguntará tal vez: ¿Quién es
aquélla?
¿Quién es esa mujer que así se
atreve,
Sola, en el mundo muerto que se
mueve?
Y la amará por celestial instinto
Hasta que caiga al fin desde su
plinto.
Y acaso un día, por piedad sin nombre
Hacia esta pobre tierra y hacia el
hombre,
La luz de un sol que viaje pasajero
Vuelva a incendiarla en su fulgor
primero,
Y le insinúe: Oh fatigada esfera:
¡Sueña un momento con la primavera!
Absórbeme un instante: soy el alma
Universal que muda y no se calma...
¡Cómo se moverán bajo la tierra
Aquellos muertos que su seno
encierra!
¡Cómo pujando hacia la luz divina
Querrán volar al que los ilumina!
Mas será en vano que los muertos ojos
Pretendan alcanzar los rayos rojos.
¡En vano! ¡En vano!... ¡Demasiado
espesas
Serán las capas, ay, sobre sus
huesas!...
Amontonados todos y vencidos,
Ya no podrán dejar los viejos nidos,
Y al llamado del astro pasajero,
Ningún hombre podrá gritar: ¡Yo
quiero!...
Este poema fue escrito por la emblemática
escritora Alfonsina Storni, quien luchó arduamente para dejarnos su legado en
la literatura.
Alfonsina
Storni
(Capriasca, Suiza, 1892 - Mar del Plata,
Argentina, 1938) Poetisa argentina de origen suizo. Alfonsina Storni pasó a
ocupar un lugar destacado en el panorama literario hispanoamericano por la
fuerza con que aparece en sus versos la afirmación de una mirada femenina sobre
el mundo. Junto a la chilena Gabriela Mistral y la uruguaya Juana de
Ibarbourou, contemporáneas suyas, conformó la primera avanzadilla en la lucha
de las mujeres por ocupar lugares de reconocimiento en los espacios de la
literatura de América.
A los cuatro años se trasladó con sus
padres a Argentina, y residió en Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. Se graduó
como maestra, ejerció en la ciudad de Rosario y allí publicó poemas en las
revistas Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Se trasladó luego a Buenos Aires y
fue docente en el Teatro Infantil Lavardén y en la Escuela Normal de Lenguas
Vivas.
En 1917 fue nombrada maestra directora del
internado de Marcos Paz. Por esa época comenzó Alfonsina Storni a frecuentar
los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo;
colaboró en las publicaciones Caras y Caretas, Nosotros, Atlántida, La Nota y
en el periódico La Nación. Compartió además la vida artística y cultural del
grupo Anaconda con Horacio Quiroga y Enrique Amorín y obtuvo varios premios
literarios.
En la década de 1930 viajó a Europa y
participó de las reuniones del grupo Signos, donde asistían figuras importantes
de las letras como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna. En 1938
participó en el homenaje que la Universidad de Montevideo brindó a las tres
grandes poetisas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y ella
misma. Víctima de una enfermedad terminal, el 25 de octubre de ese mismo año
decidió suicidarse en Mar del Plata.
Madre soltera, hecho que no era aceptable
en su época, Alfonsina Storni fue sin embargo la primera mujer reconocida entre
los mayores escritores de aquel tiempo. Su trayectoria literaria evolucionó
desde el romanticismo hacia el intimismo sintomático del modernismo crepuscular
para desembocar en la vanguardia. El rasgo más característico de su producción
fue un feminismo combativo en la línea que se observa en el poema Tú me quieres
blanca, el cual se halla motivado por las relaciones problemáticas con el
hombre, decisivas en la vida de la poetisa.
La obra poética de Alfonsina Storni se
divide en dos etapas: a la primera, caracterizada por la influencia de los
románticos y modernistas, corresponden La inquietud del rosal (1916), El dulce
daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920) y Ocre (1920). La
segunda etapa, caracterizada por una visión oscura, irónica y angustiosa, se
manifiesta en Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
Storni hizo también incursiones en la
dramaturgia: en 1927 estrenó en el Teatro Cervantes El amo del mundo, y en 1931
aparecieron Dos farsas pirotécnicas, que incluían Cimbellina en 1900 y pico y
Polixena y la cocinerita. En 1950 se editó Teatro infantil, pero varias de sus
obras para niños permanecen inéditas. En 1936 colaboró en el IV Centenario de
la fundación de Buenos Aires con el ensayo Desovillando la raíz porteña.
Las obras de Storni engloban su universo
emocional, abordando lo cotidiano y dejando de lado recursos artificiosos.
Hablaba del deseo femenino y de su derecho de independencia frente al hombre,
y, también expresaba constantemente su obsesión por la muerte. Se trata de una
artista extremadamente sensible, que mediante la escritura manifestó la
necesidad de modificar una sociedad machista, utilizando un tono irónico para
burlarse de sus preceptos. A partir de "Ocre" consigue consolidar su
estilo al decidir aceptarse a sí misma por fuera de la mirada del hombre, y
goza de reconocimiento tanto de sus pares como de sus lectores.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena.
«Biografía de Alfonsina Storni». En Biografías y Vidas. La enciclopedia
biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/storni.htm
MANUEL PRADA
José Manuel
Prada
Manuel González Prada nació en Lima en 1848
y falleció en su mismo país setenta años más tarde.
Manuel era un acérrimo luchador de sus
ideas políticas, ya desde temprana edad demostró una clara inclinación por el
anarquismo y un deseo de luchar contra las corrupciones del sistema. Publicó
numerosos ensayos en los que divulgaba sus ideas políticas, contrarias a todo
régimen y sobre todo, absolutamente antirreligiosas.
Cuando en 1879 las tropas chilenas
invadieron Perú, luego de haber luchado en las tropas de su patria defendiendo
el territorio y ante la derrota sufrida, Manuel se encerró en su casa para
demostrar su descontento. En los siguientes tres años no se movió de ella.
Consiguió que muchos jóvenes se le unieran
y se convirtió en el líder de las nuevas generaciones, aportando sus dotes
literarias y políticas al crecimiento de la juventud peruana.
Fue un apasionado lector del clasicismo
español y el simbolismo francés y creó una poesía absolutamente renovada, donde
el ritmo y la métrica cambiaron rotundamente; este nuevo rostro que le dio a la
poesía jugando con sus formas recibió el nombre de Ortometría.
Publicó tres poemarios titulados
"Minúsculas", "Presbiterianas" y "Trozos de
vida".
Entre los poemas destacados de Prada,
encontramos Amar sin ser querido.
POEMAS
Un dolor jamás dormido,
una gloria nunca cierta,
una llaga siempre abierta,
es amar sin ser querido.
Corazón que siempre fuiste
bendecido y adorado,
tú no sabes, ¡ay!, lo triste
de querer no siendo amado.
A la puerta del olvido
llama en vano el pecho herido:
Muda y sorda está la puerta;
que una llaga siempre abierta
es amar sin ser querido.

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